Me abriste el pecho en dos con un flechazo certero; y espiarte paso a ser una parada más en mi ruta cotidiana. Una mirada, una semana, peleándome por vos, contra mi mundo por vos. Durmiendo en soledad se duerme abrazado a los miedos, y sin tener valor enloquecí a mi alrededor. Un baldazo de agua fría, un sueño en pesadilla al ver cerrado el local de ilusión, sin que supieras quien soy. Un panfleto supo dar cierto coraje y supiste ser mi enano y mi gigante. Pase de esconderme a querer profanar las puertas del Edén y pisé en falso en la estación de tren. Y tu tiempo me dijo al oído "estoy clausurado para el que no pelea" despertando el otro lado de la moneda. Operando volvió con ingenio armando al ruedo, demostrando el doctor que el pulso no temblaba más. Se acortaron las distancias, Almagro - Haedo se fundieron en un fuego, que pretende ser eterno. Hoy ya no existe más aquel que teme a los abismos, y es hoy gracias a vos que mis miedos tienen terror. Es tu risa que desarma, todas mis tropas se rindieron a tu reino de enseñanzas. Un panfleto supo dar cierto coraje y supiste ser mi enano y mi gigante. Esta mujer sensible no cruza los brazos, no cree en refutar leyendas. Demostró que tu amor no lo gana cualquiera. Sentí que el destino esperaba jugarme a matar o morir. Vencí a esa extraña que supo habitar en mí.
