A veces la sinceridad duele.
¿Pero qué mejor que te digan la verdad? Podría haberme chocado contra la pared una y mil veces, y lo iba a seguir intentando. Hoy puedo decir que no da para más, que se acabo lo que se daba. Ya deje de ser la ingenua que vos te imaginabas. Hasta luego...
